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La
mitad de los padres desatienden la educación de sus hijos
Fundación
la Caixa
Un
informe de la Fundación La Caixa arroja datos alarmantes sobre
el compromiso educativo de las familias: más de la mitad de los
padres reconocen que apenas se ocupan de la educación de sus
hijos y una buena parte sólo actúa cuando llegan los suspensos.Según
el informe la delegación abusiva en las escuelas y la falta de
tiempo por motivos laborales son las causas mas destacadas.
Un
4 % de los padres españoles sólo se preocupa del rendimiento
escolar de sus hijos cuando hay suspensos y cuatro de cada diez reconocen
que no lo hacen nunca. Además, cerca del 37% asegura que ni vigila
ni incentiva a sus hijos para el estudio.
Los datos proceden del último informe de la Fundación
La Caixa, "Padres e Hijos en la España actual", basado
en una encuesta realizada a 1.000 familias de todo el país con
hijos de entre 10 y 18 años. El trabajo ha sido coordinado por
el catedrático de Sociología de la Universidad Autónoma
de Madrid Gerardo Meil.
El informe de la Fundación La Caixa no ha podido llegar en un
momento más oportuno. El comienzo de curso es un momento para
despertar conciencias y hecer frente a una de las situaciones de fracaso
escolar mas alarmantes de Europa. Y es que , una buena parte- casi la
mitad-, de los progenitores sólo se preocupa de la educación
de sus hijos en las fechas de examenes, cuando la situación tiene
ya poco remedio.
Pero lo más grave de los datos publicados hace referencia a la
opinión de algunos padres sobre su responsabilidad educativa:
un 33 % de las familias considera que no hace falta vigilar los estudios.
Y ello a pesar que España soporta uno de los índices de
fracaso escolar más altos de nuestro entorno, porque uno de cada
cuatro alumnos de enseñanza secundaria no consigue titularse.
Además, se da la paradoja de que la supervisión y el control
de los estudios disminuye con la edad de los hijos, al tiempo que los
rendimientos escolares también tienden a disminuir. Es una denuncia
explícita del Informe: "Cuando más lo necesitan,
en la adolescencia y en la juventud, una parte de los padres comienza
a considerar que ya no necesitan supervisión y apoyo y dejan
de incentivar y vigilar a sus hijos".
Se preguntó a las familias quién era el responsable de
ayudar al hijo/a en las tareas escolares y cuándo lo hacían.
Y la implicación de los padres también se evidencia aquí
como limitada. El Informe refleja que a los más pequeños
se les proporciona apoyo casi todos los días (74% de los casos);
pero entre los mayores el comportamiento de los padres es más
heterogéneo (un 63% contestó que sí estudiaba con
sus hijos, pero un 33% aseguró que no lo hacía porque
consideraba que no hacía falta).
Y por último, hay que señalar que no es una vigilancia
constante, porque el estudio señala que en un apreciable número
de casos, esa ayuda es más esporádica que continua. Las
cifras lo dicen todo: sólo un 45% de los padres afirma que vigila
los deberes de sus hijos todos los días.
La segunda parte del problema viene a la hora de buscar soluciones cuando
empieza a bajar el rendimiento y, sobre todo, cuando llegan los suspensos.
En este sentido, la respuesta más frecuente es la estrategia
negociadora, es decir, hacer ver a los hijos el calibre del problema
y buscar una solución. Dos de cada tres padres, el 65%, optan
por esa salida, pero un 13% dice acudir a la recriminación o
el castigo, y al "sermón"; sólo un 6% opta,
simplemente, por no hacer nada.
Finalmente, y como señala el trabajo de La Caixa, hay que reconocer
que "cada familia es un mundo" y tiene sus características
individuales que la hacen diferente de cualquier otra. Por eso, las
formas de educar y sacar adelante a los hijos son muy variadas y las
circunstancias muy heterogéneas. Y, a pesar de todo, hay algo
que no admite ninguna duda: la educación es cuestión,
sobre todo, de la familia y de la escuela. Si los padres están
desbordados, no pueden o no saben educar, habrá que establecer
las vías para que lo puedan hacer. Como señala el escritor
José Antonio Marina, "la educación es cuestión
de la tribu entera". Y la implicación de los padres se traduce
en mejores resultados académicos para los hijos. De eso no hay
duda.
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