www.nspat.com / zonadepadres Nº 2

  agosto 2006

 

   
     
 
  Pateras. E Ismiya prefirio la muerte
Aintze Zaratagabaster

 

 
 

Hace unos dias la policía nacional recogió el cuerpo sin vida de Ismiya A.S. una “mujer” subsahariana de 12 años, que apareció ahorcada en un piso de una calle cercana a la plaza de Cascorro, en Madrid. La policía acudió al domicilio, alertada por una mujer de avanzada edad, que vio como la niña se colgaba del techo, y saltaba de una silla para así acabar con su vida. La testigo presencio la escena a través de la ventana de un patio interior, impotente, gritando a la niña que no diera un paso irremediable, como si su vida tuviera remedio. La mujer, y otros testigos, todos ellos europeos, relataron a la policía que Ismiya ejercía la prostitución, junto a su madre, bajo la tutela de su propio padre. Todo parece indicar que en un descuido de sus padres, la niña decidió acabar con aquel infierno. Según me relataba un voluntario de caritas de Madrid, la situación no es excepcional, aunque no frecuente. Ismiya había llegado a España junto a su madre en una oleada de pateras en noviembre pasado. Su padre, había penetrado en España por la frontera de Melilla. En todos los casos sin papeles. Tras pasar el periodo habitual en los saturados centros de acogida de Canarias y Melilla, fueron enviados a la Península en avión, con un par de billetes, un poco de chocolate, un botellín de agua, y algún teléfono de ONG, es mas cómodo que se ocupe la iglesia de esta gente. Su aventura concluyo en Madrid, tras vagabundear por España desde Murcia, a donde llegaron. Allí, su madre, L.A.S, de Guinea Conakry, conoció a T.N.D, de Senegal, en un comedor de caritas, y, parece ser, decidieron crear la empresa “Sin esperanza. S.L.”. No parece ser, según apuntan los datos, un caso de explotación infantil, sino de supervivencia.
Los atestados policiales cerraran el caso con rapidez. No hay mucho que decir, una sin papeles de 12 años se suicida en Madrid. Gastos funerarios por cuenta de servicios sociales.
Pero algo le debemos a Ismiya, si no su vida, que ya no es nuestra, si una explicación. Deberíamos explicarle a ella, y a las que seguirán su suerte, por que su tierra es tan inhóspita y esteparia como para echar a su gente a la ruleta rusa del mar. Que hemos hecho para convertir el vergel de la tierra, aquel en el que nació la especie humana, en un infierno, coto de sida y violencia genocida. Y también habrá que explicar como piratas y corsarios pueden sacar de sus países a cantidades ingentes de seres humanos, como mercancía, y depositarlos impunemente en la blindada Europa. Y ya de paso, como un moderno país, por ejemplo como el nuestro, puede ser incapaz de evitar la violación sistemática de sus fronteras, siendo permeable a millares de inocentes, y a un puñado de canallas que los explotan. Y si me apuran, como tenemos la poca vergüenza de destinar cantidades ingentes a keli tonterías y otros programas inmundos, y no tenemos medios para montar cuatro tiendas y dos comedores decentes en los centros de acogida. Y luego viene el soltar a su suerte a esta gente en algún lugar de España, y el confiar en la iglesia y en las organizaciones no gubernamentales para su auxilio, y el crear guetos en las grandes urbes para estas minorías… Y al final, con dar cuatro papeles cada año a millares de ellos, todo arreglado. La alianza de civilizaciones podría empezar en nuestra propia casa. Es tan sencillo como decirle a alguien, mirándole a los ojos, no es necesario que te marches de tu país para vivir, yo te ayudare a convertirle en un lugar adecuado para tus hijos. Pero si vienes a mi casa, me quitare el pan de la boca para ayudarte, no será necesario que violen a tu hija cada día, para que puedas tener un techo y un trozo de pan. Que Dios reconforte a tu familia Ismiya, que Dios se apiade de tu alma. Pero sobre todo de la nuestra.

 

 

 

 

 

 

 

     
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