|
||||||||||||||||
| |
La
opinion |
|||||||||||||||
|
|
Federico Jimenez Losantos Aintze Zaratagabaster Es indudable que son tiempos inciertos, y ellos son propios para el surgimiento de héroes y de farsantes. De hombres y mujeres que desde su conciencia pretenden despertar la de los que les rodean, o que desde su ambición pretenden beneficiarse de la falta de aquella en sus semejantes. Para algunos, hoy, Federico Jiménez Losantos es de, los primeros, para los azotados por su verbo, claramente lo segundo.
Federico Jimenez Losantos, director de la mañana de COPE Hace
poco mas de tres años, la Cadena de Ondas Populares (COPE), la
emisora que representa el órgano de expresión y difusión
de la Conferencia Episcopal Española, estaba comercialmente moribunda.
Sus ratios de audiencia y su curva evolutiva no presagiaban nada bueno,
y su presencia en el panorama informativo era marginal. Alguien puede
tener la tentación de pensar que esta es una cadena no pensada
para triunfar en el mercado, y que las cuotas de oyentes no son su objetivo.
Quizás no, pero extender sus valores y ser cauce de expresión
de los cristianos, o de su jerarquía si. ¿Como hacer proselitismo
sobre quien no te oye? .En esas circunstancia un nuevo grupo de periodistas
desembarco en el medio. Gente como Cesar Vidal, y su persistente recurso
a la historia y a la pedagogía, como el incisivo y agresivo Nacho
Villa, o como el inclasificable Federico Jiménez Losantos. Losantos
llego a la cadena de la iglesia, precedido de su fama de critico incorregible,
de cierto sesgo conservador, pero tañido por años de combate
en múltiples medios, donde había dejado claro su cariz
ideológico, pero con una cierta contención en las formas,
especialmente en el medio televisivo (sus comentarios cotidianos con
Carlos Carnicero en Tele 5, por ejemplo).
Cesar Vidal, historiador y escritor, informativo nocturno La Linterna La raíz del problema, lo que alimenta al fenómeno Losantos no esta en los fantasmas del pasado español, aunque tanto nombrarlos acabaran por resucitar, pese a que las jóvenes generaciones ni los conocen, sino en los nuevos. Desde julio de 2005 han pasado catorce meses, y los ingleses tienen ya una idea muy aproximada de lo que ocurrió con los atentados de aquel verano. Nosotros en 31 solo hemos averiguado que un sector de nuestra propia policía ha tomado el pelo a un juez, totalmente despistado y superado por una situación en la que a la luz del día, se ha manipulado, ocultado o deformado una parte esencial del mas atroz crimen colectivo de la historia española. Y como ese crimen fue empleado, dicen, por ciertos sectores políticos para conseguir un cambio de gobierno inesperado y por tanto frustrante para los que lo padecieron, ha exaltado los ánimos, eso y la falta de verdad, y por tanto de justicia, y el beneficio sectario subsiguiente. Si hoy supiéramos la verdad, si hoy nuestros muertos estuvieran ya en paz, Losantos seria una voz mas, y posiblememente secundaria. Y decía antes que le alimenta el panorama, por que estamos ante uno de los pocos periodos de nuestra historia, en los que todos los partidos son del gobierno, menos uno, y todos los medios de comunicación callan o aplauden, menos dos. Y eso exacerba aun mas a las voces que quedan, sin competencia en la critica, y que concentran mas oídos ante su voz, sabiendo que es la única que representa sus inquietudes.
Nacho Villa, el agresivo presentador de la palestra de mediodia Algo le pasa a España, cuando un ministro es criticado por besar su bandera. Cuando la purga se esconde bajo el buen talante y el rollito (Díaz, Redondo Terreros, Pagazaurtundua, Mora, Bono...). Cuando se mira (y con razón) el escándalo urbanístico de Alicante, Murcia y Castellón, pero no el financiero de Montilla. Cuando el gobierno se pone de parte de unas compañías privadas y en contra de otras en las opas energéticas. Cuando la calle (tan legitimadora en otros tiempos) es desoída cuando clama contra algo que perjudica a la educación de sus hijos. Cuando las obras de Madrid causan mas indignación que los socavones que tragan los barrios de Barcelona. Cuando las palabras de un diputado, causan más escándalo que las cartas de extorsión que envía otro a los funcionarios de Cataluña. Cuando Jiménez Losantos y sus diatribas atraen a tantos españoles.
Jose Antonio Abellan, director de deportes
|
|
||||||||||||||
|
||||||||||||||||