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De
una arcaida a los humanos
Teresa
Alvarez Bringas
Teresa Alvarez es alumna de primer curso de secundaria. El trabajo
que hoy os presentamos se realizo a fines del curso pasado, cuando se
encontraba en sexto de primaria, y bajo la dirección de la profesora
Marisol Dosal

Querido
lector:
No
sé quién eres ni cual es tu nombre. No sé dónde
estás ni dónde vives. Probablemente no te vea nunca, y
tú a mí tampoco. Pero sé que me escucharás.
Podría arrinconar la muerte en esta carta, podría presentarme
ante vosotros... pero me aspecto me avergüenza.
Porque si me he convertido en el monstruo que soy ahora es por vuestra
culpa. Porque si mis alas son ahora un amasijo de plumas apegotonadas
y cubiertas de petróleo, es por vuestra culpa. Si mi garganta
está asfixiada y enrojecida por los vertidos tóxicos,
es por vuestra culpa. Porque si mis hermanas y yo no tenemos alimento,
es por vuestra culpa. Porque si mi casa, que es el bosque, está
sucia, es por vuestra culpa. Porque si ahora vivo escondida sin ver
la luz del Sol, sola y abandonada, sin más compañía
que mi esperanza, que es bien poca, es por vuestra culpa. Porque si
mis hermanas y yo morimos en un incendio provocado, será por
vuestra culpa.
Si aún no me has comprendido, será mejor que comience
por el principio...
Mi nombre es Minhes y soy una arcaida. Seguramente habrás oído
hablar de mí y de mi especie en leyendas populares. Pero no me
atrevo a decir desde dónde te escribo, pues dudo de los hombres
y de su bondad. Porque si de trece hermanas que éramos, sólo
sobrevivimos cinco, es por vuestra culpa. ¿No os habéis
parado a pensar?
¿No añoras el fresco agua de los manantiales y arroyos
correr por tu piel ardiente y sudorosa? ¿No has pensado nunca
que el bosque es fuente de vida? ¿Quién os ha alimentado,
quién os ha dado de beber? ¿Quién os ha calentado
y protegido del frío del invierno? ¿Quién os ha
dado todo hasta agotarse sin pedir nada a cambio? Piensa. ¿Quién
os ha dado sombra los días de Sol ardiente? ¿Dónde
habéis pasado vuestros más gratos momentos en soledad?
Te acuerdas, ¿verdad?
Y ahora piensa... ¿Quién os va alimentar si ya no hay
bosque? ¿Quién os dará de beber? ¿Dónde
conseguirás mejor sombra que las hojas de los árboles?
¿Y mejor protección?
Probablemente no sobreviva más. Pero si algún día
mi sueño se hace realidad deberé agradecértelo
a ti, que encontraste mi carta y me creíste, luchaste y sobreviviste,
por mí y por el bosque.
Te lo agradece eternamente:
Minhes
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